Todos hemos leído, aprendido o tal vez experimentado, las diferentes habilidades y características que debemos tener para ser considerados líderes exitosos. Abundan a borbotones.  Y si tratas de definir y seleccionar de entre tantas fuentes y opiniones, cuáles son las habilidades y características comunes, la verdad se convierte en un trabajo inmenso, tal vez un sin sentido porque son innumerables: iniciamos con que debemos tener desarrollada la curiosidad, la pasión, tener una visión global, confianza, transparencia, adaptación al cambio, aprender de los errores, buscar siempre resultados, compartir el éxito, ser empáticos, saber tomar decisiones, saber priorizar, gestionar, comunicar, tener compromiso, responsabilidad, desarrollar colaboradores, ser ejemplo, tener inteligencia emocional, respeto, ejecución, intuición, sacrificio, enfoque en los demás, y así podemos continuar de largo.  Es interminable la lista según cómo les fue en la fiesta.

 

Todo esto está bien de acuerdo con la teoría, pero la realidad nos ha impactado de una manera contundente como no se había visto hace mas de 70 años, globalmente hablando. Y sí, hablo del COVID19 y es aquí donde uno se pregunta si el interminable listado de habilidades y características que se tienen asignadas para ser un buen líder; ¿para qué nos sirvió?, ¿Por qué no nos ayudó a anticipar o, mejor dicho, a manejar de mejor manera la crisis generada por la pandemia?  La respuesta creo que es simple y dado lo que hemos visto en ciertos países provocado por los llamados líderes, nadie se salva y la verdad, esa lista la debemos reformar. Sí, reformarla así no nos guste, empezando por agregarle una habilidad más: ¡¡¡aprender del futuro!!!

el interminable listado de habilidades y características que se tienen asignadas para ser un buen líder; ¿para qué nos sirvió?

¿Por qué cómo dueños de empresa debemos tener esa habilidad? Con un sencillo ejemplo lo explico: todos vimos o escuchamos desde el último trimestre del 2019 lo que estaba sucediendo en China. Si bien no quiero mencionar aquellas “habilidades” que para estos momentos ya no deberíamos tener, ni tampoco el porqué nos han limitado el aprendizaje de lo que vemos, además sería aún más larga que la lista de las habilidades y características que sí deberíamos tener, lo cierto es que por alguna o algunas razones no entendimos o no comprendimos de lo que veíamos con 6 meses de anticipación. O no lo vimos o no comprendimos porque estamos muy metidos en nuestro día a día, ocupados con nuestras propias luchas o egos y entretenidos con tantas otras “buenas habilidades” que supuestamente nos ayudarán a ser buenos lideres (¿?). Esta realidad nos mostró en la cara, que de líderes poco tenemos. Y la razón es que nos falta tener “nuestra capacidad estratégica para explorar el futuro y observar las tendencias latentes en la sociedad” como bien lo ha expresado el filósofo Daniel Innerarity.

Y la razón es que nos falta tener “nuestra capacidad estratégica para explorar el futuro y observar las tendencias latentes en la sociedad” como bien lo ha expresado el filósofo Daniel Innerarity.

Además, las habilidades en que estamos de acuerdo que debemos tener tales como saber ejecutar y priorizar no las usamos, sino cómo se explica que no tengamos los recursos médicos más simples para mitigar esta crisis y tampoco tengamos la suficiente liquidez para evitar una quiebra. Ejemplos abundan a nivel de líderes de países mucho más desarrollados que nuestros países en Latinoamérica y que no vale la pena ahondar hoy en ello.

Qué podemos aprender como Empresarios de esto que nos ha pasado en relación con esta nueva habilidad estratégica de explorar el futuro, es decir, aprender de lo que viene en nuestros negocios:

  1. El valor de tener escenarios: La realidad no es ni será producto del plan que tenemos, tiene variantes y matices y debemos estar preparados en lo financiero (liquidez, gastos fijos), en el comportamiento del cliente (cambio de hábitos y prioridades), en el manejo del equipo (remoto, virtual) y en el uso de recursos (oficinas) entre otros.
  2. El valor de reaccionar a tiempo: No puedo quedarme siempre en que vamos a tomar decisiones, una decisión válida es la que se toma ahora porque si no se hace cuesta. Siempre tomar decisiones con base en hechos y datos.
  3. Manejo de los riesgos: Debemos tenerlos evaluados más a menudo, no menos a menudo.
  4. Mediciones diarias: Cuánta es mi rentabilidad y cuál es mi punto de equilibrio para actuar en consecuencia.
  5. El efectivo es el rey: No vale la pena vender por vender si es a crédito, si bien la estrategia de dar crédito es válida, no podemos siempre quedarnos con todo el riesgo. Aprendimos ya que en crisis “las ventas son vanidad, las ganancias son la cordura y el efectivo es realidad”.
  6. Celebrar las pequeñas victorias: Andamos siempre esperando la gran celebración, pero desmeritamos el ver en cosas pequeñas que vamos en la dirección correcta.
  7. Busca fuentes confiables: Hoy más que nunca hemos aprendido que muchos hablan sin datos ni hechos (inclusive gobiernos), sin embargo, nuestras empresas son construidas con datos y hechos que conforman nuestra realidad.

Señor empresario, ¿ya tienes tu lista de aprendizajes?

Recuerda que tu no puedes cambiar los eventos externos, pero si la forma como reacciona ante ellos. Por eso te extiendo esta cordial invitación a que no te rindas y te sigas preparando en seguir creciendo en tu rol de dueño de negocio.

Escrito por Jairo Lizarazo

Coach de Negocios

ActionCOACH