La mayoría de las empresas se crean para generar utilidades. Las personas crean empresas para obtener utilidades que les permitan tener una mejor calidad de vida.

A menos que hayamos heredado una fortuna para llevar una vida cómoda y sin preocupaciones o nos hayamos sacado la lotería, es necesario generar ingresos que ayuden a cubrir las necesidades para llevar una vida plena y sin preocupaciones.

Las posibilidades para obtener ingresos son diversas. Una de ellas es tomar la decisión de trabajar para alguien más, es decir, recibir ingresos a través de la prestación de un servicio basado en nuestros conocimientos y habilidades para desempeñar determinado tipo de función. Como en toda situación, el tener un empleo tiene ventajas y desventajas. Si se tiene buen trabajo que brinde buenos ingresos, es muy cómodo saber que cada determinado tiempo se recibirá el pago de un salario, incluso si uno está de vacaciones. Como desventaja de esta prestación de servicios podríamos mencionar que no necesariamente se cuenta con la libertad que implica trabajar de manera independiente y que siempre habrá un jefe a quien rendir cuentas.

De hecho, algunas personas toman la decisión de iniciar con su propia empresa porque no se siente cómodos con tener que reportarle a un jefe, y el iniciar su propia empresa brinda la posibilidad de convertirse en su propio jefe y además se tiene la posibilidad de generar dinero como resultado del trabajo que se realiza por hacer funcionar a una empresa. Sin embargo, es muy probable que en este tipo de circunstancias se caiga en la trampa del autoempleo, la cual es una situación que exige al emprendedor estar sumergido en la operación de su negocio, sobre todo cuando no se está en un momento de contar con un equipo de personas que ayude en la operación del negocio. Si gran parte de tu jornada laboral está dedicada a realizar actividades operativas para que el negocio se mantenga en funcionamiento, es muy probable que estés en la categoría de ser un autoempleado.

Cuando los negocios empiezan a crecer de una manera sostenida, es decir con un incremento importante en las utilidades que permita usar recursos para invertir en un equipo de colaboradores, es probable que los Dueños de Negocio continúen siendo autoempleados, pero con un nivel de jerarquía mayor. Es decir, se convierten en Gerentes de su propio negocio, y aún siguen atrapados en la trampa del autoempleo. Ganar dinero a través de la gestión de bienes, recursos y personas, puede generar utilidades sumamente atractivas para los negocios pero, en este caso, sigue habiendo una dependencia fuerte de las habilidades de gestión del dueño para que el negocio continúe creciendo y operando de manera correcta. Los mandos medios son tan relevantes que cuando no están presentes, frecuentemente se ocasiona un caos o un relajamiento entre el resto de los empleados. Y este nivel de exigencia de presencia e involucramiento por parte del dueño, en realidad lo coloca dentro de la categoría de ser un Gerente en su propio negocio es decir, se sigue teniendo una autoempleo pero con un rango mayor.

Alcanzar un verdadero rol de Dueño de Negocio es tener la posibilidad y habilidad de poder construir una empresa comercial rentable que funcione sin que su dueño tenga que estar presente. Es decir, que ya se es capaz de generar dinero a través del trabajo que realizan otras personas en la empresa. En esta categoría, ya fue posible sacar el máximo provecho de la delegación de tareas, y se entrega toda la responsabilidad de la operación y crecimiento del negocio a un Gerente o Director General, el cual será el responsable de tomar las decisiones necesarias para asegurar la continuidad, la expansión y el crecimiento sostenido de la empresa.

Decirlo es fácil, pero llegar a ese nivel requiere de mucho trabajo. Hay que dedicar esfuerzos para la documentación de las operaciones a través de sistemas y procedimientos, es necesario definir indicadores clave de desempeño, es relevante establecer y seguir procesos para seguimiento de indicadores a través de tableros de control; es imprescindible la construcción de descripciones de puesto para que cada colaborador tenga de manera clara la expectativa que se tiene de su función y la manera en que se va a medir la contribución individual; es de suma importancia la implementación de un sistema profesional de reclutamiento y programas de inducción para los nuevos integrantes del equipo, y esto es solo por mencionar algunos ejemplos.

Cada persona emprendedora decide en qué categoría debe estar, tal vez lo relevante es dedicarle el tiempo necesario para reflexionar la siguiente cuestión: ¿Se quiere tener un autoempleo o se quiere tener una empresa comercial rentable que funcione sola? Ambas alternativas pueden ser muy atractivas en cuanto a la cantidad de utilidades que se pueden generar, y si bien es cierto, que una de las razones de ser de cualquier empresa en la generación constante de dinero, no hay que olvidar que cada individuo deberíamos tener un propósito de vida que nos de claridad respecto hacia dónde vamos y por qué hacemos lo que hacemos.

¡Tener un negocio también debería ayudar a tener una mejor calidad de vida!

 

Escrito por: Ignacio Ortiz, Coach de Negocios ActionCOACH, Socio Consultor RAIN Group, Empresario | Socio Fundador Deskoti Coachtulting México.

email: ignacioortiz@actioncoach.com

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