Es muy común que personas que cuentan con una habilidad especial para desempeñar un oficio, tomen la iniciativa de iniciar con un negocio que les permita generar ingresos como resultado de ofrecer un producto o una solución que satisfaga una necesidad de un mercado en particular. Iniciar un negocio siempre será admirable y digno de reconocimiento, pero hay una gran diferencia entre tener un autoempleo o tener un negocio.

Un autoempleo significa crearte un puesto de trabajo y convertirte en tu propio jefe.

Son varias las ventajas que se tienen al tener un autoempleo. No tener que rendirle cuentas a nadie podría parecer la más atractiva, pero no es la única. Un autoempleo te brinda cierto tipo de independencia dado que uno se convierte en dueño de su tiempo y uno mismo decide cómo emplear y cómo administrar las 24 horas de un día y los siete días de la semana.

Hay autoempleos que son sumamente lucrativos, logran generar una cantidad de ingresos a veces muy superior a las que podría otorgar el promedio de los empleos formales. No es lo mismo generar ingresos y ver que éstos se quedan en la cuenta bancaria de una empresa para la que se trabaja, que generar ingresos y que éstos se queden en una cuenta bancaria propia.

Otra gran ventaja del autoempleo es que una persona que trabaja por su cuenta tiene la posibilidad de plantear estrategias fiscales que les permitían maximizar sus utilidades, en la medida que administran de manera diferente el pago de impuestos. Cuando se tiene un empleo formal, esto no es posible dado que el pago de impuestos se realiza de manera automática.

¿Pero en el tema del autoempleo todo es de color de rosa? ¿Todas son ventajas? Hay que considerar los siguientes aspectos:

Una persona que tiene un autoempleo deja de percibir ingresos en la medida que se ausenta para realizar su trabajo. En el mejor de los casos, esa pausa en la actividad lucrativa se da por decisión propia, ya que es necesario tomarse un par de días de descanso, atender asuntos personales o disfrutar de un período de varios días de vacaciones. Lo preocupante es cuando una persona no puede trabajar debido a una causa de fuerza mayor como un accidente o una enfermedad. En un autoempleo si se deja de trabajar, se dejan de percibir ingresos.

Con un autoempleo se crean ingresos, pero no se está creando un negocio. Un negocio debería ser una empresa comercial rentable que trabaje sin que el dueño tenga que estar presente. Las personas que tienen un autoempleo están tan sumidas en la operación que no se dan el tiempo para automatizar procesos, no crean políticas ni procedimientos que les permitan poner a funcionar su negocio en piloto automático.

Un sentimiento común entre las personas que tienen un autoempleo es que confían tanto en su habilidad para desempeñar un trabajo que piensan que nadie lo puede hacer mejor que ellos; y aunque tengan un equipo que les ayude, no se enfocan en desarrollar a su personal para que ellos tengan la capacidad de realizar el mismo trabajo entregando la misma calidad. Si no se tiene a alguien en quien confiar, resulta casi imposible delegar con confianza de que el trabajo estará bien realizado. Si no se delega, no se tiene tiempo para construir un negocio, porque la mayor inversión del tiempo disponible se hace para mantener la operación y no para enfocarse en estrategias que permitan hacer crecer el negocio de manera importante y llevarlo al siguiente nivel.

Aunque tiene ventajas atractivas, tener un autoempleo debe ser una actividad temporal. Un autoempleo es la base para convertirse en empresario y construir un negocio que trabaje en piloto automático y que genere ingresos pasivos sin que el dueño tenga que estar presente.

Escrito por: Ignacio Ortiz, Coach de Negocios.