A pesar de que han pasado miles de años, muchas de las enseñanzas de la filosofía griega antigua continúan vigentes. “Conócete a ti mismo” es uno de los aforismos más famosos de todos los tiempos. Inscrito en el pronaos del templo a Apolo en Delfos, la frase encierra en sí misma, un profundo significado que trasciende hasta nuestra época actual.

Conocerse a sí mismo, es un ejercicio de introspección que busca el autoconocimiento del verdadero ser.

¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy? ¿Cuáles son mis deseos? ¿Qué me motiva? ¿Cuáles son mis límites? ¿Qué me causa temor?

Estas poderosas preguntas acerca de quién realmente soy, las encontramos en diferentes culturas: en los escritos de Confucio y Lao-Tze, en la predicación de Buda, en los escritos sagrados de Israel, en las tragedias de Sófocles y hasta en los poemas de Homero.

Las preguntas tienen algo en común: buscan respuestas que le den sentido a nuestra existencia.

Es fundamental que como personas tengamos la capacidad de comprendernos, de aceptarnos, de reconocer nuestras emociones, de conocer nuestros sentimientos y de tener plena conciencia de las razones que nos mueven para orientar nuestra vida y acciones para perseguir nuestros sueños.

Para algunas personas, el autoconocimiento es una tarea inconclusa que obliga a dedicar más tiempo a la reflexión, mientras que para otras es una realidad latente que les ayuda a entender lo que hacen y por qué lo hacen.

Es relevante el ejercicio individual para conocernos a nivel personal, también es válido y necesario tener un autoconocimiento de nuestro rol de líderes en el mundo empresarial.

Si tienes la fortuna de ser empresario: ¿Qué es lo que te define? ¿Quién eres? ¿Quién quieres llegar a ser?

Cuando uno ha descubierto la maravilla de su propio ser, y cuenta con elementos sólidos para argumentar que se conoce a sí mismo, ¿qué sigue? ¿cuál es el siguiente paso?

En el ambiente de los negocios, nos bombardean por diferentes medios sobre la importancia de alcanzar el éxito en los negocios y en la vida misma. El éxito financiero fundamentado en principios de honestidad y ética, es un deseo legítimo que ayudará a los empresarios a tener una mejor calidad de vida. Una de las maneras de definir el éxito empresarial, es que los dueños de negocio puedan crear una empresa comercial rentable sin que ellos tengan que estar ahí; es decir, crear un ingreso pasivo que les permita tener financieramente lo necesario, y contar con el suficiente tiempo libre para disfrutar con su familia y amigos.

Para lograr eso, se hace necesario que el empresario realmente adopte el rol de dueño dentro de su organización y que además sea un líder que guíe a su equipo hacia la consecución de objetivos compartidos.

En México, alrededor del 80% de los negocios nuevos fracasan al haber transcurrido dos años desde su fundación. Esto quiere decir que, un alto porcentaje de los emprendedores no tuvo la capacidad de construir un negocio exitoso.

Desde la perspectiva de un empresario que busca el éxito en los negocios: ¿Es suficiente con conocerse a uno mismo?

Si conociéndote a ti mismo no has logrado el éxito que quieres para tu negocio, entonces es momento de cambiar, de salir de tu zona de confort, de retar el “status quo”, de reinventarte… es momento de: “Desconocerte a ti mismo”.

Una persona no puede desconocerse si previamente no se conoce. Conócete, y después conviértete en una persona que tenga la capacidad de gobernarse a sí misma, que sea más reflexiva, más equilibrada y que ponga el pensamiento en el puesto de mando de su vida. Sólo quienes son capaces de gobernarse a si mismos son capaces de gobernar a los demás.

“Desconocerse a uno mismo”, supone una jornada de perfeccionamiento, un camino de evolución para hacerse un mejor ser humano, una ruta para convertirse en una mejor persona y un desafío para adoptar mejores comportamientos de liderazgo.

“Lo único constante es el cambio”, sería iluso pensar que uno no debe cambiar.

Nos retan a que debemos perseguir nuestros sueños, que debemos confrontar y vencer nuestros miedos, que debemos superar barreras y obstáculos y, que debemos tener la capacidad de alcanzar nuestros objetivos y metas.

Siendo así, entonces no hay otra opción, hay que reinventarse, hay que redefinirse, hay que reconstruirse. Hay que estar consciente de quien soy para después deja de ser quien soy y convertirme en una mejor versión de mí mismo.

El autoconocimiento es un proceso consciente y continuo de aprendizaje. Según Alvin Toffler, “Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender”.

Conocerse a sí mismo no es suficiente… da el siguiente para empezar a desconocerte a ti mismo.

“Una oruga que busca conocerse a sí misma nunca se convertirá en mariposa” (André Gide).

Escrito por: Ignacio Ortiz, Coach de Negocios.