A Oscar Makserath, personaje ficticio de la novela “El tambor de hojalata” escrita por el ganador del premio nobel de literatura Günter Grass, le cambió la vida cuando cumplió tres años. Primero, porque el día de su tercer aniversario, Oscar tomó la decisión de dejar de crecer y segundo porque recibió como regalo su primer tambor de hojalata, objeto que se convertirá en un fiel e inseparable compañero durante toda su vida.

En la vida real, en donde nadie somos personajes de ficción, siempre habrá situaciones que nos pueden cambiar la vida. En ocasiones, esos cambios de vida se dan como resultado de imprevistos, por cosas no planeadas e inesperadas, o por acontecimientos que están totalmente fuera de nuestro control. Ante tales situaciones, no queda más que hacer frente a los hechos y circunstancias independientemente del impacto positivo o negativo que estos tengan en nuestra existencia.

Por otro lado, también podemos tomar decisiones conscientes que pueden hacer que nuestra vida cambie. Hay situaciones que están totalmente en nuestro control y justo así es como podemos construir y moldear nuestro destino. Para cambiar de vida, primero tenemos que cambiar nosotros y para cambiar nosotros, primero debemos definir nuestras prioridades. No se puede aspirar a que nuestra vida cambie si seguimos siendo las mismas personas. El progreso luce imposible si no hay un cambio de por medio. Aquéllos que no pueden cambiar su mentalidad, difícilmente podrán cambiar algo, mucho menos su vida.

Se dice que cada nuevo día es una nueva oportunidad para cambiar, siendo así, nunca será demasiado tarde para hacerlo.

Si bien es cierto que hay infinidad de decisiones que podemos tomar para suscitar un cambio de vida, una de ellas es la inversión que hacemos en nosotros mismos. La mejor y más poderosa inversión que podemos hacer se da cuando tomamos la decisión de aprender para adquirir conocimiento.

Existen básicamente, tres maneras para adquirir conocimiento:

  • Leer la mayor cantidad de libros posible, escuchar podcast y audiolibros o ver videos educativos
  • Rodearse de personas que tienen y están dispuestas a compartir su conocimiento
  • Invertir en cursos o programas especializados en determinada área de interés

Para las personas que cuentan con un empleo formal, los beneficios de invertir en aprendizaje pueden verse reflejados en la consecución de algún tipo de promoción con su respectivo incremento de responsabilidades y una mejor compensación salarial. Para los emprendedores y/o empresarios consolidados, invertir en aprendizaje les traerá beneficios que no se limitan al plano personal, sus empresas y empleados también se verán beneficiados.

Las opciones para fomentar el aprendizaje y adquirir conocimiento para los empleados o generadores de empleo son variadas, existen cursos de posgrado formales como Diplomados, Maestrías y Doctorados. También existen diversas alternativas de especialización en diferentes áreas impartidas por especialistas en su área. Una de ellas es el programa de Coaching de Negocios grupal llamado ActionCLUB, el cual es un programa de formación empresarial diseñado exclusivamente para empresarios que tienen la intención de acelerar el éxito de sus empresas. El programa que tienen una duración de 6 meses y que consta de 24 sesiones semanales, está basado en una metodología que ha probado ser exitosa en más de 60 países y que ayuda a maximizar las utilidades de las empresas y sentar las bases para que una empresa pueda funcionar sin que sus dueños tengan que estar presentes.

Los dos principales aliados de un empresario son su mente y su tiempo, hay que invertir de manera proactiva en la mente y hacer todo lo humanamente posible para no malgastar el tiempo.

Muy al contrario de la decisión de dejar de crecer que tomó Oscar Makserath, debemos tomar la decisión de no dejar de crecer en ningún momento. La mejor manera de mantenerse en constante crecimiento es aprendiendo todos los días.  Crecer, es no dejar de aprender nunca. La mejor inversión que podemos hacer es en nosotros mismos, pues mientras más se aprende y más se adquiere conocimiento, las posibilidades de convertirse en un ganador se multiplican. El mejor momento para invertir en uno mismo es hoy. La búsqueda permanente por el conocimiento debe ser un hábito bien arraigado en nuestras vidas. El aprendizaje debe ser el “tambor de hojalata” que nos acompañe durante todos los días de nuestras vidas.

 

Escrito por: Ignacio Ortiz, Coach de Negocios (ignacioortiz@actioncoach.com)