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¿Cuántas personas logran todo lo que planean hacer?  Lo más probable es que ninguno de ustedes lo haga, de acuerdo a las estadísticas.  Siempre pasa algo que te desvía de uno o varios de tus objetivos.  Y tienes toda clase de razones:  la economía está mal, tu personal no responde como debiera, estuviste enfermo o tuviste un accidente.  Sea lo que sea, algo paso que causó que no lograras cumplir lo que planeaste hacer.

¿En qué consiste entonces el poder cumplir los planes?

Como coach, tengo que decirte que en realidad sí cumpliste con tus planes.  El problema es que, cuando surgió un obstáculo, cambiaste la meta en lugar de cambiar el plan de cómo llegar a la meta.  ¿En realidad quieres lograr tu meta?  ¿Realmente planeaste para lograr tu meta o vas a lograr tu meta sólo si todo sucede como lo planeaste?

Digamos, por ejemplo, que tu plan es manejar a Tampico para una semana de vacaciones.  Al comenzar el viaje te das cuenta que una carretera clave está cerrada.
¿Te das media vuelta y regresas a tu casa?  Claro que no.  Encuentras una desviación, otra ruta para tu destino.  Sí, es menos conveniente y puede tomarte unas horas más de camino, pero haces el sacrificio.  La meta de la semana de vacaciones es muy importante.

Ahora digamos, por ejemplo, que en tu camino a la playa encuentras que está pronosticado que llegue un huracán a la costa.

¿Qué haces ahora?  En este caso, probablemente planearás dar la vuelta y volver a casa.

¿Por qué?  La meta de ir a la playa de vacaciones no es tan grande como la de mantener la seguridad de tu familia.   Y eso está bien.

Tomas el control y responsabilidad por los resultados que quieres alcanzar.  Conscientemente cambias tus planes y metas.  Ya no planeas ir a la playa.  Desafortunadamente muchos planes no se cambian por metas más grandes.   En vez de eso, cuando pasan las circunstancias que nos obligan a hacer cambios, negociamos con nosotros mismos usando excusas y razones para justificar no lograr las metas grandes que tenemos en la vida y en el negocio.

Ánimo y recuerda: la gente exitosa se enfoca en los resultados.  La gente no exitosa se enfoca en el proceso.